Messer Chups es una de esas bandas difíciles de encasillar en una sola etiqueta. Su música combina surf rock instrumental, garage, rockabilly, punk, horror B-movie, theremín, samples y una buena dosis de humor macabro, creando un universo sonoro y visual absolutamente reconocible.
Formada en Hamburgo en 1998, la banda estaba compuesta originalmente por Oleg Gitarkin (bajo) y Annette Schneider (sintetizadores). Tras varios cambios de integrantes, en 2003 invitaron a Lydia Kavina, la intérprete de thereminvox más famosa y sobrina nieta de su inventor, a lanzar los álbumes Crazy Price y Vamp Babes. Desde 2016, Messer Chups tiene su sede en San Petersburgo, Rusia, y se presenta como un trío integrado por Oleg “Gitaracula” Fomchenkov (antes conocido como Oleg Gitarkin) en la guitarra, Svetlana “Zombierella” Nagaeva (antes conocida como Zombi Girl) en el bajo y el Dr. Boris (Boris Israel Fernandez) en la batería.
Formados en San Petersburgo, Rusia, a comienzos de los años 2000, Messer Chups desarrollaron una estética que parece salida de una película de terror de serie B proyectada en un autocine de los años sesenta: guitarras surf con mucho reverb, bajos contundentes, baterías primitivas, theremín, voces y samples procedentes del cine fantástico y de terror. A todo ello se suma una imagen deliberadamente exagerada, con vampiros, zombies, monstruos, chicas pin-up y referencias constantes a la cultura popular de los años 50 y 60.
Pero detrás de su estética divertida existe un profundo conocimiento de la música instrumental y del surf rock clásico. Messer Chups entienden perfectamente el lenguaje de guitarristas como Dick Dale, Link Wray o The Ventures, pero lo introducen en una trituradora de horror, punk y electrónica para convertirlo en algo completamente propio.
Uno de los elementos fundamentales de su sonido es precisamente el contraste: música luminosa y frenética de surf rock frente a una imaginería oscura y terrorífica. Las guitarras pueden sonar como si estuvieran llegando desde una playa californiana de 1962 mientras el theremín, los samples y los efectos recuerdan que estamos dentro de una película de vampiros.
Messer Chups surgieron alrededor de Oleg Fomchenkov, conocido artísticamente como Gitaracula, guitarrista y principal responsable del sonido del grupo. Desde sus primeros trabajos, la banda comenzó a desarrollar una fórmula basada en la combinación de guitarras instrumentales, electrónica, samples y referencias cinematográficas.
La formación fue cambiando a lo largo de los años, pero una figura especialmente importante para la identidad visual y escénica de Messer Chups fue Zombierella, bajista y performer que se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del proyecto.
La música de Messer Chups no pretende reconstruir de manera purista el surf rock de los años sesenta. Al contrario: toma sus elementos esenciales —reverb, tremolo, guitarras Fender, melodías instrumentales, ritmos rápidos y ese característico sonido “de película”— y los mezcla con punk, garage y cultura trash.
El resultado es una especie de surf rock de ultratumba.
🧪 Hyena Safari (2005)
Con Hyena Safari, Messer Chups continúan desarrollando esa mezcla de surf, garage, electrónica y horror que ya estaba presente en sus primeros trabajos.
El disco muestra una banda mucho más segura de su identidad. El sonido es más agresivo y la guitarra adquiere un protagonismo todavía mayor.
La influencia del garage rock y del punk se hace evidente, pero sin perder el componente instrumental que caracteriza al grupo.
Uno de los atractivos de Hyena Safari es precisamente su sensación de caos controlado. Las canciones pueden pasar rápidamente de un riff surf a una sección dominada por efectos electrónicos o samples cinematográficos.
Es música que funciona tanto desde el punto de vista melódico como desde el puramente atmosférico.
Messer Chups consiguen que el oyente tenga la sensación de estar escuchando una banda sonora perdida de una película de ciencia ficción y terror de los años sesenta, pero interpretada por una banda de garage contemporánea.
Hyena Safari representa muy bien ese momento de la carrera del grupo en el que su propuesta underground comenzó a adquirir una personalidad mucho más definida.
💀 Crazy Price (2005)
Si tuviera que recomendar un único álbum para descubrir la faceta más experimental de Messer Chups, probablemente elegiría Crazy Price.
Publicado también en 2005, el disco representa una de las expresiones más interesantes de la fórmula Messer Chups: surf rock + punk + garage + electrónica + películas de terror + humor absurdo.
Aquí la guitarra tiene una presencia espectacular. Los riffs son rápidos, secos y cargados de reverberación, mientras que las bases rítmicas mantienen una energía casi punk.
Pero lo que realmente diferencia a Crazy Price es la utilización de samples y elementos de collage sonoro.
Messer Chups entienden la música casi como si fuera una película. Los fragmentos de voces, efectos y sonidos aparecen integrados en las canciones como si fueran diálogos o escenas intercaladas.
El resultado es un álbum que puede resultar extraño en la primera escucha, pero que revela muchos detalles con cada repetición.
También es uno de los discos que mejor demuestra que Messer Chups no son simplemente una banda de surf rock con estética de terror. Hay una verdadera voluntad de experimentar con el sonido y destruir las fronteras entre rock instrumental, electrónica y banda sonora cinematográfica.
🌊 Surf Riders From The Swamp Lagoon (2011)
Con Surf Riders From The Swamp Lagoon, Messer Chups profundizan todavía más en su relación con el surf rock.
El propio título parece una declaración de principios: surfistas procedentes de una laguna pantanosa.
La imagen resume perfectamente la música.
Aquí encontramos algunas de las características más reconocibles del género: guitarras instrumentales, mucho reverb, melodías rápidas, riffs pegadizos y ritmos que parecen diseñados para una persecución cinematográfica.
Sin embargo, Messer Chups introducen constantemente elementos de horror y garage que impiden que el álbum se convierta en una simple recreación nostálgica del surf de los sesenta.
El resultado es mucho más oscuro.
La guitarra puede recordar al surf instrumental clásico, pero alrededor aparecen sonidos y efectos que transforman esa playa californiana imaginaria en un lugar habitado por monstruos, zombies y criaturas de películas de serie B.
Este álbum es especialmente recomendable para quien llegue a Messer Chups desde el surf rock y quiera descubrir su lado más oscuro.
Surf Riders From The Swamp Lagoon (2011) Playlist
🧛 Taste The Blood Of Guitaracula (2017)
Taste The Blood Of Guitaracula, publicado en 2017, representa una etapa mucho más madura de Messer Chups.
El propio título vuelve a jugar con el personaje de Gitaracula, convirtiendo al guitarrista en una especie de vampiro cuya arma no es precisamente un colmillo, sino una guitarra eléctrica.
El disco reúne muchos de los elementos que la banda había desarrollado durante más de una década:
🎸 Surf rock instrumental
🧛 Horror y vampiros
🧟 Cultura zombie
📺 Películas de serie B
🔊 Reverb y tremolo
🎛️ Samples y efectos
🥁 Garage rock
⚡ Punk
👻 Theremín
🕺 Cultura retro y estética pin-up
Pero en lugar de sonar como una simple colección de experimentos, todo aparece mucho más integrado.
La guitarra es, naturalmente, el elemento central. Las melodías son inmediatamente reconocibles como Messer Chups: rápidas, atmosféricas y con ese sonido de guitarra que parece atravesar una película antigua.
El disco demuestra además que la banda había conseguido convertir su concepto inicial en un lenguaje musical propio.
No se trata solamente de homenajear el pasado. Messer Chups utilizan el pasado como materia prima para crear algo nuevo.
Taste the Blood of Guitaracula (2017) Playlist
Messer Chups es uno de esos grupos que he seguido durante años como fanático convencido. Tienen un encanto especial que los hace inconfundibles: ese surf‑rock espeluznante, juguetón y retro que nunca pierde su esencia. A pesar de su alcance internacional y de girar por medio mundo, mantienen una identidad sonora que no se altera, evolucionando sin traicionar lo que los hace únicos.






