Jazz, funk, ritmos africanos y melodías ancestrales: el universo de un músico que creó un lenguaje propio y convirtió la música etíope en una referencia para generaciones de exploradores sonoros.
Hay artistas que mezclan estilos y otros que crean algo completamente nuevo a partir de sus influencias. Mulatu Astatke pertenece a esta segunda categoría. Pianista, vibrafonista, compositor y arreglista, es considerado el gran pionero del Ethio-jazz, una fascinante fusión de jazz occidental, música tradicional etíope, ritmos latinos, soul y funk.
Su música posee una cualidad difícil de encontrar: puede resultar sofisticada sin perder el pulso, hipnótica sin volverse monótona y profundamente cinematográfica sin necesidad de palabras. Las melodías parecen avanzar en círculos, los metales dibujan paisajes misteriosos y las percusiones mantienen un movimiento constante que invita tanto a bailar como a escuchar con atención.
Para descubrir su universo, tres álbumes permiten recorrer diferentes etapas de su trayectoria: Mulatu of Ethiopia (1972), una de las primeras expresiones plenamente desarrolladas de su sonido; Yèkatit: Ethio Jazz (1974), una referencia esencial de la escena instrumental etíope; e Inspiration Information 3 (2009), su encuentro con el colectivo británico The Heliocentrics, que trasladó su lenguaje musical a un territorio psicodélico y contemporáneo.
Mulatu Astatke nació en 1943 en Jimma, Etiopía. Durante su formación musical estudió en el Reino Unido y posteriormente en Estados Unidos, experiencias que le permitieron entrar en contacto con diferentes tradiciones del jazz y la música popular occidental.
En lugar de reproducir esos estilos, comenzó a desarrollar una identidad propia. Su interés por el jazz, las orquestaciones modernas y los ritmos latinos se combinó con las melodías y escalas características de la música etíope. El resultado fue un sonido que no encajaba completamente en ninguna categoría existente.
Durante las décadas de 1960 y 1970, Addis Abeba vivió una etapa de intensa creatividad musical, conocida habitualmente como la era del Swinging Addis. Las orquestas, los clubes y las bandas de la capital exploraban nuevas formas de combinar tradiciones locales con influencias internacionales. Mulatu se convirtió en una de las figuras fundamentales de aquel movimiento.
Su instrumento más reconocible es el vibráfono, cuyas notas metálicas y resonantes aportan una identidad muy particular a sus composiciones. Junto a él aparecen el piano, los saxofones, las trompetas, el bajo y la batería, organizados en arreglos que alternan melodías elegantes con ritmos insistentes.
Una de las claves del Ethio-jazz es su relación con las escalas tradicionales de Etiopía. En lugar de utilizar siempre las progresiones armónicas habituales del jazz estadounidense, Mulatu construye melodías con giros y tensiones diferentes. Esa combinación crea una sensación de familiaridad y extrañeza al mismo tiempo: reconocemos el lenguaje instrumental del jazz, pero la música parece proceder de otro paisaje cultural.
Su obra también conecta con el soul, el funk y la música latina. Sin embargo, estas influencias no son simples adornos: forman parte de una arquitectura sonora coherente en la que cada instrumento contribuye al movimiento general.
El resultado es una música que puede ser cálida y bailable, pero también introspectiva, misteriosa y experimental.
Mulatu of Ethiopia (1972)
Publicado en 1972 y grabado en Nueva York, Mulatu of Ethiopia representa uno de los momentos decisivos en la consolidación del sonido personal de Astatke. El propio artista y las reediciones oficiales lo consideran uno de los primeros documentos plenamente desarrollados de su particular fusión musical.
El disco no se limita a reunir influencias de diferentes lugares. Lo que hace especial a Mulatu of Ethiopia es la manera en que todos sus elementos parecen formar parte de un mismo universo. El jazz aporta la estructura instrumental y el espacio para la improvisación; el funk proporciona el pulso; y las melodías etíopes dan al conjunto su identidad inconfundible.
Desde los primeros compases se percibe una música construida alrededor del ritmo. El bajo y la batería mantienen una base firme, mientras los instrumentos de viento y el vibráfono desarrollan motivos melódicos que se repiten y evolucionan gradualmente.
En este álbum, la repetición no significa inmovilidad. Cada vuelta de una melodía permite descubrir una variación, una respuesta instrumental o un pequeño cambio en la intensidad. La música se desarrolla mediante acumulaciones sutiles, más interesada en crear un estado de ánimo que en llegar rápidamente a un desenlace.
«Mulatu» es una excelente puerta de entrada al disco. Su groove pausado, las líneas melódicas y la combinación de jazz y funk muestran la capacidad del compositor para construir una pieza reconocible sin recurrir a estructuras convencionales del pop.
«Dewel», cuyo título se relaciona con las campanas y con la tradición musical de la Iglesia etíope, destaca por su carácter hipnótico. La melodía avanza sobre un ritmo contenido y crea una atmósfera que parece suspendida en el tiempo.
«Chifara» introduce una dimensión más cercana a los ritmos latinos. La percusión y el movimiento de la banda aportan dinamismo a una composición en la que se aprecia la amplitud de las influencias musicales de Astatke.
También merece atención «Kulunmanqueleshi», reinterpretación instrumental de una canción tradicional de boda etíope. Su presencia demuestra que la música de Mulatu no es una simple adaptación del jazz estadounidense, sino una forma de trasladar materiales musicales de su país a un contexto instrumental moderno.
El álbum incluye además «Mascaram Setaba», «Kasalefkut-hulu» y «Munaye», piezas que contribuyen a construir una experiencia cohesionada, con cambios de atmósfera pero una identidad sonora constante.
Mulatu of Ethiopia funciona especialmente bien cuando se escucha completo. Las composiciones comparten un lenguaje, pero cada una explora una combinación diferente de ritmo, melodía y textura.
Su producción conserva el carácter orgánico de las grabaciones de la época. Los instrumentos ocupan su propio espacio, los arreglos no están excesivamente recargados y el groove surge de la interacción entre los músicos.
La importancia del álbum va más allá de su condición de disco de jazz. Representa una afirmación artística: la música etíope podía dialogar con las corrientes internacionales sin renunciar a sus propias raíces.
Mulatu of Ethiopia (1972) playlist
Yèkatit: Ethio Jazz (1974)
Yèkatit: Ethio Jazz ocupa un lugar importante dentro de las grabaciones clásicas de Mulatu Astatke. Su sonido recoge la esencia de la escena musical etíope de finales de los años sesenta y comienzos de los setenta: orquestaciones instrumentales, ritmos profundos, melodías de raíz local y una libertad creativa que conectaba con el jazz y el soul internacionales.
Conviene tener presente una particularidad discográfica: la obra de Mulatu ha circulado en diferentes ediciones, recopilaciones y reediciones. El álbum conocido como Ethio Jazz reúne grabaciones de aquel periodo y se ha difundido posteriormente a través de la serie Éthiopiques. Por eso, los títulos y las fechas pueden variar ligeramente según la edición consultada.
Lo que permanece constante es su extraordinaria personalidad musical.
En estas grabaciones, el jazz no aparece como una música exclusivamente intelectual. Tiene cuerpo, movimiento y una relación directa con el baile. Las líneas de bajo son insistentes, la batería sostiene patrones repetitivos y los instrumentos de viento construyen melodías que parecen avanzar en espiral.
El sonido tiene algo de banda sonora imaginaria. Es fácil asociarlo con clubes nocturnos, calles iluminadas, ciudades que nunca duermen y escenas cinematográficas en las que la música revela aquello que los personajes no necesitan expresar con palabras.
«Yèkatit» es la pieza central para comprender el carácter de este repertorio. Su título hace referencia a un mes del calendario etíope y la composición destaca por la combinación de groove, arreglos instrumentales y melodías que conservan una identidad local muy marcada.
«Yèkèrmo Sèw» es uno de los temas más conocidos asociados al universo musical de Mulatu. Su mezcla de percusión, bajo y melodía envolvente permite apreciar el equilibrio entre sofisticación instrumental y sencillez rítmica que define sus mejores composiciones.
«Dèwèl» ofrece otra perspectiva de su lenguaje musical. La repetición melódica y la interacción entre los instrumentos generan una atmósfera misteriosa que se transforma poco a poco, sin perder el pulso.
También destacan «Gubèlyé» y «Amarina», que muestran la riqueza de los arreglos y el diálogo entre las influencias occidentales y las tradiciones musicales de Etiopía.
En «Nètsanèt», el oyente puede acercarse a otra dimensión de su universo instrumental, mientras que «Tezetayé Antchi LiDJ», «Sabyé» y «Ené Alantchi Alnorem» amplían el recorrido por una música que combina arreglos orquestales, ritmos profundos y melodías de gran personalidad.
Uno de los elementos más interesantes de este repertorio es la forma en que Mulatu utiliza el ritmo como estructura narrativa.
Las composiciones no necesitan cambios bruscos para mantener el interés. Una frase de los metales puede repetirse varias veces, pero cada vuelta adquiere un significado distinto gracias a la percusión, el bajo o una variación en la instrumentación.
Este planteamiento crea una experiencia casi hipnótica. La música parece avanzar lentamente, aunque el ritmo mantiene una energía constante. El oyente puede concentrarse en los arreglos o simplemente dejarse llevar por el movimiento.
En este sentido, el Ethio-jazz comparte ciertos principios con el funk, el afrobeat y algunas formas de música psicodélica: la importancia del groove, la repetición y la construcción de una atmósfera colectiva.
Sin embargo, la música de Mulatu conserva una personalidad propia. Sus melodías y sus inflexiones rítmicas impiden que el resultado se convierta en una mera copia del jazz estadounidense o del funk contemporáneo.
El valor de Yèkatit: Ethio Jazz reside en mostrar una escena musical en plena transformación. Las grabaciones de esta época combinaban la experiencia de músicos formados en orquestas y bandas locales con la curiosidad por los sonidos que llegaban de Estados Unidos, Europa y América Latina.
El resultado fue una música moderna sin perder su conexión con el entorno cultural del que surgía.
Para quienes descubren a Mulatu a través de sus trabajos posteriores, estas grabaciones permiten escuchar la raíz de su lenguaje musical. Para quienes ya conocen el Ethio-jazz, constituyen una oportunidad para profundizar en uno de los periodos más fértiles de su historia.
Yèkatit Ethio Jazz (1974) playlist
Inspiration Information 3 (2009)
Más de tres décadas después de sus grabaciones fundamentales, Mulatu Astatke demostró que su música podía seguir evolucionando sin perder su esencia. Inspiration Information 3, publicado en 2009 junto al colectivo británico The Heliocentrics, es una de las colaboraciones más interesantes de su carrera.
The Heliocentrics, colectivo asociado al batería y productor Malcolm Catto y al bajista Jake Ferguson, se había distinguido por una visión abierta del jazz, el funk, la psicodelia y la música experimental. Su encuentro con Astatke no fue un simple homenaje a un músico legendario: dio lugar a un álbum en el que ambas partes aportaron ideas y ampliaron sus respectivos lenguajes.
El disco recupera elementos del Ethio-jazz clásico, pero los coloca en un contexto sonoro más oscuro, denso y psicodélico. La batería tiene un carácter más pesado, el bajo adquiere una presencia física y los arreglos exploran texturas que conectan con el jazz-funk, el rock y la música de biblioteca cinematográfica.
En lugar de intentar reproducir exactamente el sonido de los años setenta, los músicos lo utilizan como punto de partida. El resultado conserva la identidad melódica de Mulatu, pero incorpora una producción y una energía que conectan con nuevas generaciones de oyentes.
«Masenqo» abre el álbum con una pieza de desarrollo amplio, en la que las texturas instrumentales y el ritmo crean una atmósfera que invita a entrar poco a poco en el universo del disco.
«Cha Cha» introduce un movimiento más ligero y bailable. Su título remite a la dimensión latina de las influencias de Mulatu, mientras la instrumentación aporta una perspectiva contemporánea.
«Addis Black Widow» es uno de los cortes más contundentes del álbum. La batería, el bajo y los arreglos construyen un sonido oscuro y cinematográfico que muestra la faceta más psicodélica de la colaboración.
«Mulatu» recupera el carácter melódico y el groove que identifican al compositor. La pieza conecta con el lenguaje de sus trabajos clásicos, pero el tratamiento instrumental le aporta una textura más moderna.
«Blue Nile» ofrece un momento de mayor contención, mientras que «Esketa Dance» desarrolla una energía rítmica más intensa. En esta última, la banda combina el impulso del funk con el carácter singular de las melodías etíopes.
También merecen atención «Chik Chikka», «Live From Tigre Lounge» y «Chinese New Year», que muestran diferentes facetas de una colaboración en la que conviven el groove, la experimentación y el interés por las texturas instrumentales.
Hacia el final, «Dewel» recupera una composición vinculada al universo clásico de Astatke, mientras que «An Epic Story» y la extensa «Anglo Ethio Suit» amplían la experiencia con desarrollos más largos y una orientación claramente cinematográfica.
La mayor virtud de Inspiration Information 3 es que no convierte la música de Mulatu en una reliquia. The Heliocentrics entienden que el Ethio-jazz funciona precisamente porque combina elementos distintos y deja espacio para la exploración.
El colectivo aporta una sensibilidad contemporánea: baterías secas, bajos profundos, arreglos densos y una relación con la psicodelia que recuerda a determinadas grabaciones de jazz-funk de los años setenta. Astatke, por su parte, proporciona la arquitectura melódica y la identidad cultural que hacen que el álbum no pierda el rumbo.
La música puede sonar oscura, misteriosa y casi hipnótica, pero nunca se vuelve completamente abstracta. Siempre hay un motivo rítmico o melódico que guía al oyente.
Esta mezcla explica por qué el álbum resulta atractivo para públicos muy diferentes. Puede interesar a los aficionados al jazz contemporáneo, a los coleccionistas de funk, a quienes exploran la música africana y a los seguidores de bandas sonoras, electrónica orgánica y psicodelia instrumental.





